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Mostrando entradas de enero, 2009

Sentirse fuera más que dentro

Hoy he tenido una triste sensación. La de estar fuera del mundo. La de ser una ignorante en plenitud, en toda regla. La de vivir en un fantasioso mundo de felicidad creada por mí misma para sentirme bien. Soy muy consciente de que la vida suele ser poco afortunada para muchos y que, la mejor forma de evitar que nos inunde una tristeza sin límites, es mantenerse al otro lado. Suficientemente lejos como para que no nos llegue y nos toque la pena.
Esta mañana, muy temprano, miraba desde la ventanilla de mi coche la bruma sobre la lava negra en las proximidades de la Geria y en un alegato a la estupidez e ignorancia a la que hago referencia, lo único que pensé fue que debería parar el coche, tomar la cámara entre mis manos y disparar una y otra vez para congelar aquel segundo y que fuese mío por siempre. La inspiración del arte fotográfico estaba de nuevo solicitando salir y brillar. Al expresar con verbo facilón las cualidades de aquella estampa matutina la voz de María, mi cuasi hermana…

Amar

El tiempo es muy lento para los que esperan,
muy rápido para los que tienen miedo,
muy largo para los que se lamentan,
muy corto para los que festejan.
Pero, para los que aman, el tiempo es eternidad"
(William Shakespeare)





Los sonetos de W. Shakespeare han sido un referente para todo el que siente la necesidad de expresar el amor por algo o por alguien. La forma en que trasmitía ese sentimiento único mediante la pluma era y es excepcional. "No es amor el que cambia por momentos o a distanciarse en la distancia tiende, o no.. , el amor es como un faro imperturbable que contempla tempestades y nunca se estremece". (William Shakespeare)



Hay muchas formas de hablar de amor, de los sentimientos, de las consecuencias de necesitar tanto a otro ser.
Sufrimiento, felicidad, desasosiego, ternura, pasión, miedo, plenitud, asfixia, complicidad, desventaja, descubrimiento, cansancio... y tantas y tantas otras muchas reacciones provocadas por un único verbo: Amar.




Amar sin pedir a c…

CUENTOS INFANTILES

LAS AVENTURAS DE TININ Y POM

TININ era un niño de la costa de Puerto del Carmen en Lanzarote, que vivía en una bonita casa blanca y azul; muy cerca de una pequeña playa de arena dorada y olas de suave espuma, que acompañaban a las limpias aguas del mar. Le gustaba mucho jugar con los pequeños caracoles de los charcos de agua salada y con los peces que se asomaban a la orilla. Desde el momento en que abrió sus ojos al nacer, el ruido y el olor a mar bañaron su habitación adornada con conchas de distintos colores, colocadas por su papá y su mamá para darle la bienvenida. TININ paseaba a diario por el Varadero, un muelle en donde dormían cada noche barcos pequeños y grandes, gaviotas y patos, cangrejos, calamares y estrellas de mar. Erizos, pulpitos y pescaditos de todos los tamaños y colores, que nadaban alegres por las aguas de Lanzarote. Cada mañana le daba de comer a los patitos pedacitos de pan que le sobraban del desayuno y las últimas migajas, las más grandes y sabrosas, se las re…

A ROSARÍN NIZ - AL ÁNGEL

Para quienes creemos en los ángeles no nos es tan extraño que de vez en cuando alguno se cruce en nuestro camino de forma inesperada, y eso siempre es algo bueno.
Quienes seguimos pensando que este calvario que es el paso por la vida tiene más cosas buenas que malas, no nos sorprende que estos seres deambulen entre nosotros proporcionándonos bienestar.
Quienes imaginamos y soñamos con un mundo más justo, pacífico, un mundo carente de penurias y sufrimientos, creemos ciegamente en esos entes de humanidad sin límites.
Uno se va encontrando con todo tipo de gentes con el pasar de los años. Personas buenas y otras que no lo son tanto. Individuos que te aportan y otros que te entorpecen. Seres que te iluminan la vida y otros que intentan atenuar su luz.
Rosarín Niz era de las primeras. Una mujer buena sin medias tintas. Una dama fuera de lo común. Generosa, desinteresada, amable, exquisita, delicada, risueña, optimista, hospitalaria, discreta. Era esa madre amorosa y entregada que todos qu…

MIS RELATOS

MIS RELATOS


Y COMIERON PERDICES


Cada vez que Alfredo veía el atardecer desde su ventana sentía la necesidad de oír la majestuosa música de Haendel que tantas veces le había inspirado en sus tareas culinarias.Nadie ponía en duda que Alfredito, como le llamaba cariñosamente su madre, era un excelente cocinero, actividad que realizaba diariamente en el prestigioso restaurante familiar “El Montadito”.Había conseguido elaborar hasta cien platos distintos con una exquisitez igualable a la de los grandes maestros de la cocina francesa. En realidad, nadie le había enseñado a cocinar de aquella manera, era más bien un don natural. No encontraba dificultad alguna en realizar estas labores, tan sólo tenía que ponerse a ello y de inmediato otro excelente plato para degustar, surgía como de la nada.Pero este don también le proporcionaba un inexplicable y extraño control sobre el sexo femenino. Era como miel para moscas, como leche materna para bebes, como agua para sedientos.Alfredo conocía este ins…