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jueves, febrero 7

SUNE JONSSON


Toda la vida he pensado que las cosas, casi todas las cosas, me pasan por algo.
Destino, suerte, fatalidad, desenlace. Como quieran llamarlo, da igual su nombre. Yo lo llamo "momento".
Cada situación vivida, cada tropiezo, cada felicidad o tristeza, cada placer o mal regusto, llega por algo, con algún motivo. Aparecen esos "momentos" en mi calendario con alguna finalidad:

Abrirme los ojos. 
Hacerme sentir.
Descubrir o descubrirme. 
Acumular datos, conocimientos. 
Transportarme física o mentalmente hacia un lugar cercano o hacia otro, mucho más lejano. 
Posicionarme. 
Transformarme.
Borrarme.
Renacer.

Lo más singular es que, con el tiempo, reconozco cuándo debo prestar atención a algo o a alguien, como si el "momento" se empeñara en hacer notar su presencia y me gritara a la cara:

¡Eh tú, mírame!. 
¡Estoy aquí!. No te quedes impasible, pues debes grabarme en memoria.

Y así lo hago.
Aparece  el "momento". Me detengo. Lo miro. Capturo y archivo imagen. Dejo que me hable. Le presto atención. Le interrogo. Me contesta. Conversamos. Intercambiamos vocabulario y nos despedimos.
El "momento" merecedor de ser guardado, lo es.



Hoy me llegó carta de Suecia. Recibo cartas de muchos puntos del planeta. Cartas manuscritas, a la antigua usanza. A veces escritas con pluma. Otras a bolígrafo, rotulador e incluso crayón, como llamaba Padre a los lápices de minas. Ésta llegó escrita en tinta de color negro. Mi preferida.
Cuartilla mediana con líneas, como las que completan libretas de escolares. La letra en mayúscula, para hacer su lectura más fácil. Viniendo de manos de un sueco parlante es un detalle a tener en cuenta. En el extremo superior izquierdo, una pegatina pequeña con sus señas. Al margen derecho, fecha y localidad: Estocolmo. Y por sobre, uno pequeño de tono ocre, con forro interior  en papel cebolla de color chocolate. Pero lo que llamó mi atención al más puro estilo "momento" fue su sello: alargado, rectangular, retrato en blanco y negro de un caballero de nombre Sune Jonsson. Magnífico. El caballero porta unos sesenta años a la espalda, pelo cano, lentes, chaqueta de lana y cómoda postura, retratado en instante de lectura.

Y me detuve a extraer el sello de su fondo de ocre, como hago desde hace once años con todo sello que me pide le haga un hueco en mi colección de timbres oficiales del mundo. Me tomé unos segundos para mirarlo a los ojos, al señor Jonsson. Unos segundos para saludarlo con respeto. Y me conquistó. El "momento Jonsson" me atrapó. Quizá fuese por ese carácter algo huraño que presenta, a primera vista, su rostro. El semblante de alguien que es poco dado a conversaciones interminables. El rostro de quien prefiere la soledad y los silencios a las algarabías. Un hombre tranquilo, reflexivo. 
Tal vez, por llevar lentes de lectura. Me gustan las lentes de metal, me gustan los lectores. O por el rincón que escogió para leer, con entrada lateral de luz, próximo a la puerta de entrada, donde el aire refresque. Puede que fuese la chaqueta que cuelga de la pared sobre su cabeza, esperando ser rellenada con un cuerpo que la saque al mundo. O la puerta pintada en blanco al otro lado, invitándome a pasar para tomar un buen café. Me cautivó e imaginé que el color de su rebeca era el gris, lana gris, como mis chaquetas de gris sosiego hogareño. Siempre confeccionadas con ovillos de lanas grises, el color del equilibrio, del justo medio entre la luz y las sombras. Bastó una mirada a sus ojos. Quedé prendada. Primera vez que escuchaba en mi mente su nombre. Sune Jonsson.
Y me fui a San Internet, aplacando mis ansias por desvelar incógnitas, para saber sobre Sune Jonsson.
Si su perfil aparecía en sellos de correos, algo debía haber hecho, dicho o manufacturado, para tener tal honor.


(SVERIGE = SUECIA en idioma sueco / 12 KR = 12 CORONAS SUECAS)
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Sune Olof Jonsson. Fotógrafo y escritor sueco. 

Uno de los mejores retratistas suecos de todos los tiempos, con un claro enfoque humanista. Aprendió fotografía de forma autodidacta, siendo un ávido fotógrafo aficionado muy activo en la Agrupación Fotográfica de Estocolmo. Este grupo deseaba en palabras e imágenes, reflejar las condiciones de vida del hombre común de manera realista y Sune fue el ideólogo principal. 
Costumbrismo en esencia. 
Se dedicó a documentar el folclore de la provincia de Västerbotten donde nació y del norte de Suecia. Como etnólogo de campo, en el Museo de VästerbottenSune Jonsson estaba en una situación privilegiada para presenciar y documentar la transición de la sociedad agrícola a la industrial. Su obra captó a las personas que viven en el campo y trabajan la tierra con métodos tradicionales de cultivo y el tiempo, es un tema central dentro de su obra. Sus imágenes de campesinos, de pequeños agricultores suecos y de los miembros del Movimiento de la Iglesia Libre, son melancólicos retratos de personas dentro de la comunidad donde vivían y trabajaban. Jonsson fue un experto cineasta de documentales y produjo varios sobre las pequeñas explotaciones granjeras, mineras y pesqueras en la escasamente poblada Suecia norteña, recibiendo gran número de premios por sus 
letras y fotografías.

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Nuevamente comprobé que las cosas me pasan por algo. Una vez más confirmo: siempre pasan por algo. 
Si una imagen me habla, me detengo. Si llega el "momento", lo detengo. 
Hoy descubrí a un grande de la imagen y las letras: Sune Jonsson y su momento.

















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