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martes, septiembre 20

La alta sensibilidad en los más pequeños, un rasgo maravilloso al que prestar atención.

La alta sensibilidad es un don, un privilegio que nos permite disfrutar de la vida desde las emociones. Y este rasgo de la personalidad nos llega de fábrica. Con ello quiero decir que desde nuestra más tierna infancia vemos y sentimos el mundo de manera diferente. Nos cuestionamos sobre el mundo de los adultos y sus vericuetos con antelación, sentimos las diferencias, los miedos y las tristezas en las miradas y en los tonos de voces, padecemos por los gritos y nos lamentamos por los cambios bruscos, bien sea de rutinas o de condiciones ambientales. Somos sensibles desde nuestra más tierna infancia. Es por ello que hoy quería apuntarles cómo es un menor con alta sensibilidad. Será mi forma de dar a conocer a muchos padres particularidades que pueden reconocer en alguno de sus hijos. 




Los patrones más comunes, teniendo en cuenta que cada individuo es único, serían:

  • Desde edad muy temprana la sobrestimulación es una característica habitual. Se asustan con facilidad, las prendas de vestir poco delicadas pueden molestarles, lloran mucho, los ruidos les exaltan
  • Con la entrada en la edad escolar todo su mundo se desbarata, ya no se sienten cómodos en la seguridad del hogar por lo que lucharán día y noche por encontrar su lugar. Sentirse heridos emocionalmente por la conducta de otros estudiantes o de los adultos es muy usual. Llanto a la hora de iniciar jornada escolar, dolores de estómago por nervios, vómitos en la mañana.

La ayuda diaria por parte de los progenitores es esencial para que los niños con alta sensibilidad tengan un crecimiento seguro y equilibrado. Estos niños deberán aprender que el mundo está más allá de las puertas de casa, del entorno cercano y que no todo el que se cruza en su camino ve y siente como él ve y siente el mundo. 

Como emocionalmente sienten más de lo normal habrá que comprender sus reacciones y, sobre todo, sus preguntas llenas de profundidad.  Los niños altamente sensibles son muy maduros, se darán cuenta de tus preocupaciones, de los momentos en que estás triste, decepcionado o inquieto. Se percatan con facilidad de todo lo que ocurre alrededor así que los padres deben mantener un dialogo fluido con ellos, que demandarán explicaciones sobre reacciones y palabras de adultos e incluso, sobre los silencios. 
Recuerden que estos niños tienen alto nivel de empatía. Todo lo que acontece alrededor de su vida puede ocasionarle gran desazón.




Desde muy pequeños pueden sentirse atraídos por el arte y la músicaAunque disfruten mucho de momentos a solas para leer, pintar, jugar, cantar, los padres deberán fomentar habilidades sociales en el menor, motivándolos a relacionarse con otros niños, a jugar con otros menores, a convivir y a ser sociables, a aceptar las críticas y a respetar a aquellos que no son como ellos. Deberán enseñarles a tener una fuerte autoestima y así evitar, en la medida de lo posible, las circunstancias o palabras que puedan dañarles. 
Habrá que enseñarles que poseen un don único y maravilloso mediante el cual vivirán una vida intensa, un don que les hace portadores de características únicas.






Si les guiamos, conseguiremos que vean la vida desde el corazón, pero disponiendo siempre de buenas estrategias para ser fuertes

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